Breve historia de los préstamos

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Actualmente, los préstamos son operaciones financieras muy comunes y utilizadas en todo el mundo. Cada vez son más las personas que optan por esta forma de obtener liquidez para sacar adelante sus proyectos de manera fácil y sencilla. Pero no siempre fue así.

Prestamistas pioneros: Grecia y Roma

En la antigüedad el trueque era el medio de intercambio mayoritario y, en cierta medida, servía para acceder a recursos de los que no se disponía, a cambio de recursos disponibles. La creciente proyección de empresas cada vez más ambiciosas por parte de mercaderes y exploradores griegos, hizo que la Grecia pre-clásica adoptara los primeros préstamos de dinero real con intereses, ya probados con éxito entre los fenicios.

Se puede afirmar que sin esta brillante idea, el florecimiento de la cultura clásica nunca hubiese sido posible, debido a las limitaciones económicas de unas sociedades inicialmente autosuficientes. Si bien Roma tardó varios siglos en adoptar los préstamos como medio para el crecimiento económico, las discusiones entre juristas de la época, demuestran la preocupación de la sociedad romana por definir tasas de interés justas.

¿Falta de liquidez?

Con la llegada del cristianismo, la concepción clásica de riqueza como medio y fin deseable, así como fuente de progreso económico y moral, se vio sustituida progresivamente por la censura moral de la usura. De esta forma, se vivieron varios siglos de decadencia, en los que tanto la producción cultural como el progreso económico se vieron maltrechos debido a la falta de liquidez financiera motivada por la prohibición de los préstamos con intereses.

Pero a pesar de esto, los préstamos siguieron funcionando, especialmente entre las comunidades hebreas repartidas por los reinos cristianos. Con los siglos, los judíos fueron convirtiéndose en los grandes prestamistas que financiaron las empresas más importantes de la historia medieval. Por lo general, los préstamos ofrecidos podían variar, desde el interés cero para miembros de su comunidad, hasta tasas de interés razonables para otros prestatarios siempre en base a la confianza y la solvencia de los mismos.

Liquidez, descubrimientos y progreso

Con el descubrimiento de América, gracias a un préstamo hecho por parte de los Reyes Católicos para financiar la expedición de Colón, se puso de manifiesto la necesidad de financiar las empresas más insólitas e inimaginables. El impulso de riqueza que este descubrimiento supuso para Europa, significó un paso muy importante en la historia, ya que la idea de progreso se fue imponiendo poco a poco en toda la sociedad, como el medio más efectivo de creación de riqueza y felicidad.

Durante el siglo XVIII se produjo un cambio importante, con la creación de bancos comerciales, primero en Europa y después en Estados Unidos. Esto supuso una creciente facilidad para acceder a préstamos, incluso por parte de pequeños comerciantes y empresarios. Ya entrados en el siglo XX, prácticamente cualquier persona con una idea de negocio, un servicio, o simplemente una necesidad económica, podía acceder a préstamos con los que cumplir sueños personales y colectivos.